No conviene dejar la versión de emisiones para después de la llegada al puerto. En ese momento hay menos margen de corrección, capacidad de negociación y tiempo, y el riesgo de confundir un vehículo exportable con uno registrable y vendible en destino puede convertirse en almacenamiento, demoras o reclamos de clientes. Antes del embarque, coteje la información técnica del modelo, la lista de certificaciones locales y las respuestas de la autoridad competente; incluya lo no confirmable en una lista de excepciones y decida su aceptación recordando que la explicación del exportador no sustituye la certificación e inspección legalmente exigida en el país de destino.
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