Culminada la separación de unidades con anomalías, procede un muestreo de cierre. Antes de reutilizar la conclusión anterior hay que reverificar el tipo de anomalía, la zona de estacionamiento y la marca de restricción de uso, y aprobar de nuevo si cambió su fuente. Que unidades problemáticas se mezclen con el inventario entregable invalida la conclusión previa, por lo que corresponde volver al hito anterior y confirmar otra vez. La anomalía también toca el embarque, así que resultan útiles las preguntas sobre riesgos de importación de vehículos. El especialista de entrega en puerto de destino debe dejar su criterio por escrito en la lista de separación a la llegada, sin limitarse a repetir lo que dice el proveedor.